31 mar. 2012

En todas las profecías está escrito que el hombre creará su propia destrucción. Pero los siglos y la vida engendraron también una generación de hombres y mujeres que no soñaron con la destrucción del mundo, sino con la construcción del mundo de las mariposas y los ruiseñores. Desde pequeños venían marcados por el amor.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños, atacados ferozmente por los portadores de profecías habladoras de catástrofes. Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías dijeron que sus palabras eran viejas y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso es antigua al corazón del hombre.

En todas las profecías está escrita la destrucción del mundo. Todas las profecías cuentan que el hombre creará su propia destrucción. Pero los siglos y la vida que siempre se renuevan engendraron también una generación de amadores y soñadores, hombres y mujeres que no soñaron con la destrucción del mundo, sino con la construcción del mundo de las mariposas y los ruiseñores.

Desde pequeños venían marcados por el amor. Detrás de su apariencia cotidiana guardaban la ternura y el sol de medianoche. Las madres los encontraban llorando por un pájaro muerto y más tarde también los encontraron a muchos muertos como pájaros. Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos por un invierno de caricias.

Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños, atacados ferozmente por los portadores de profecías habladoras de catástrofes. Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías dijeron que sus palabras eran viejas y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso es antigua al corazón del hombre.

Los acumuladores de riquezas les temían, lanzaban sus ejércitos contra ellos; pero los portadores de sueños todas las noches hacían el amor y seguía brotando su semilla del vientre de ellas, que no sólo portaban sueños, sino que los multiplicaban y los hacían correr y hablar. De esta forma. el mundo engendró de nuevo su vida como también había engendrado a los que inventaron la manera de apagar el sol.

Los portadores de sueños sobrevivieron a los climas gélidos; pero en los climas cálidos casi parecían brotar por generación espontánea. Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias torrenciales tuvieron algo que ver con esto. La verdad es que como laboriosas hormiguitas. estos especimenes no dejaban de soñar y de construir hermosos mundos; mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se llamaban compañeros, que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban en las muertes, se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se ayudaban en el arte de querer y en la defensa de la felicidad.

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento; de todas partes venían a impregnarse de su aliento, de sus claras miradas hacia todas partes salían los que habían conocido portando sueños, soñando con profecías nuevas que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores y de que el mundo no tendría que terminar en la hecatombe. Por el contrario, los científicos diseñarían puentes, jardines, juguetes sorprendentes para hacer más gozosa la felicidad del hombre,

Son peligrosos - imprimían las grandes rotativas.
Son peligrosos - decían los presidentes en sus discursos.
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.

Hay que destruirlos - imprimían las grandes rotativas.
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus discursos.
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.

Los portadores de sueños conocían su poder, por eso no se extrañaban; también sabían que la vida los había engendrado para protegerse de la muerte que anuncian las profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte.

Por eso cultivaban jardines de sueños y los exportaban con grandes lazos de colores. Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros vigilando los pasajes y los caminos buscando estos peligrosos cargamentos que nunca lograban atrapar, porque el que no tiene ojos para soñar, no ve los sueños ni de día, ni de noche.

Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte; por doquier hay paquetes con grandes lazos que sólo esta nueva raza de hombres puede ver. La semilla de estos sueños no se puede detectar porque va envuelta en rojos corazones, en amplios vestidos de maternidad donde pies soñadores alborotan los vientres que los albergan.

Dicen que la tierra después de parirlos. desencadenó un cielo de arcoiris y sopló de fecundidad las raíces de los árboles. Nosotros sólo sabemos que los hemos visto, sabemos que la vida los engendró para protegerse de la muerte que anuncian las profecías.



Gioconda Belli



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30 mar. 2012


Gosto dos venenos mais lentos, das bebidas mais amargas, das drogas mais poderosas, das idéias mais insanas, dos pensamentos mais complexos, dos sentimentos mais fortes… tenho um apetite voraz e os delírios mais loucos.
Você pode até me empurrar de um penhasco que eu vou dizer:

- E daí? Eu adoro voar!
Não me dêem fórmulas certas, por que eu não espero acertar sempre. Não me mostrem o que esperam de mim, por que vou seguir meu coração. Não me façam ser quem não sou. Não me convidem a ser igual, por que sinceramente sou diferente. Não sei amar pela metade. Não sei viver de mentira. Não sei voar de pés no chão. Sou sempre eu mesma, mas com certeza não serei a mesma pra sempre.


Clarice Lispector 













29 mar. 2012


Una de las más lamentables carencias de información que han padecido los hombres y mujeres de todas las épocas, se relaciona con el sexo de los ángeles. El dato, nunca confirmado, de que los ángeles no hacen el amor, quizá signifique que no lo hacen de la misma manera que los mortales.
Otra versión, tampoco confirmada pero más verosímil, sugiere que si bien los ángeles no hacen el amor con sus cuerpos (por la mera razón de que carecen de los mismos) lo celebran en cambio con palabras, vale decir con las adecuadas.
Así, cada vez que Angel y Angela se encuentran en el cruce de dos transparencias, empiezan por mirarse, seducirse y tentarse mediante el intercambio de miradas que, por supuesto, son angelicales.
Y si Angel, para abrir el fuego, dice: "Semilla", Angela, para atizarlo, responde: "Surco". El dice: "Alud" y ella, tiernamente: "Abismo".
Las palabras se cruzan, vertiginosas como meteoritos o acariciantes como copos.
Angel dice: "Madero". Y Angela: "Caverna".
Aletean por ahí un Angel de la Guarda, misógino y silente, y un Angel de la Muerte, viudo y tenebroso. Pero el par amatorio no se interrumpe, sigue silabeando su amor.
El dice: "Manantial". Y ella: "Cuenca".
Las sílabas se impregnan de rocío y, aquí y allá, entre cristales de nieve, circulan el aire y su expectativa.
Angel dice: "Estoque", y Angela, radiante: "Herida". El dice: "Tañido", y ella: "Rebato".

Y en el preciso instante del orgasmo ultraterreno, los cirros y los cúmulos, los estratos y nimbos, se estremecen, tremolan, estallan, y el amor de los ángeles llueve copiosamente sobre el mundo.

 
El sexo de los ángeles
Mario Benedetti








28 mar. 2012


Es necesaria
cierta dosis de ternura
para comenzar a andar
con tanto en contra,
para despertar
con tanta noche encima

es necesaria 
cierta dosis de ternura
para adivinar,
en esta oscuridad,
un pedacito de luz,
para hacer del deber
y la vergüenza 
un orden

es necesaria 
cierta dosis de ternura
para quitar de en medio
a tanto hijo de puta
que anda por ahí

Pero a veces no basta 
con una dosis de ternura
y es necesario agregar
una cierta dosis de plomo.


Cada una de mis mitades no 
podría existir sin la otra.
¿se puede amar la intemperie sin odiar la jaula? ¿vivir sin morir, nacer sin matar?

En mi pecho, plaza de toros, 

pelean la libertad y el miedo.




Eduardo Galeano





27 mar. 2012


Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.




Octavio Paz





26 mar. 2012



Hay suficiente traición y odio,
violencia.
Necedad en el ser humano
corriente
como para abastecer cualquier ejercito o cualquier
jornada.
Y los mejores asesinos son aquellos
que predican en su contra.
Y los que mejor odian son aquellos
que predican amor.
Y los que mejor luchan en la guerra
son -AL FINAL- aquellos que
predican
PAZ.
Aquellos que hablan de Dios.
Necesitan a Dios
Aquellos que predican paz
No tienen paz.
Aquellos que predican amor
No tienen amor.
Cuidado con los predicadores
cuidado con los que saben.
Cuidado con
Aquellos que
Están siempre
Leyendo
Libros.
Cuidado con aquellos que detestan
la pobreza o están orgullosos de ella.
Cuidado con aquellos de alabanza rápida
pues necesitan que se les alabe a cambio.
Cuidado con aquellos que censuran con rapidez:
tienen miedo de lo que
no conocen.
Cuidado con aquellos que buscan constantes
multitudes; no son nada
solos.
Cuidado con
El hombre corriente
Con la mujer corriente
Cuidado con su amor.
Su amor es corriente, busca
lo corriente.
Pero es un genio al odiar
es lo suficientemente genial
al odiar como para matarte, como para matar
a cualquiera.
Al no querer la soledad
al no entender la soledad
intentarán destruir
cualquier cosa
que difiera
de lo suyo.
Al no ser capaces
de crear arte
no entenderán
el arte.
Considerarán su fracaso
como creadores
sólo como un fracaso
del mundo.
Al no ser capaces de amar plenamente
creerán que tu amor es
incompleto
y entonces te
odiarán.
Y su odio será perfecto
como un diamante resplandeciente
como una navaja
como una montaña
como un tigre
como cicuta
Su mejor
ARTE.-




Charles Bukowski





25 mar. 2012


Cuando pensemos en el fracaso,
el fracaso será nuestro.
Si permanecemos indecisos
nada cambiará jamás.
Todo lo que precisamos hacer

es querer lograr alguna cosa GRANDE
y simplemente concretarla.
Nunca pienses en el fracaso, pues lo que pienses terminará por suceder.





Maharishi Mahesh Yoghi







24 mar. 2012


Hay quienes imaginan el olvido
como un depósito desierto, una
cosecha de la nada y sin embargo
el olvido esta lleno de memoria.


Hay rincones del odio por ejemplo
con un rostro treinta veces ardido
y treinta veces vuelto a renacer
como otro ave fénix del desahucio. 

Hay arriates de asombro
con azahares sedientos de rocío
hay precarias lucernas del amor
donde se asoman cielos 
que fueron apagados por la huesuda
 o por la indiferencia
y sin embargo siguen esperando.


Aunque nada ni nadie los desangre en voz alta
ni el desamparo ni el dolor se borran
y las lealtades y traiciones giran
como satélites del sacrificio.


En el olvido encallan, buenas y malas sombras
huesos de compasión sangre de ungüentos
resentimientos inmisericordes
ojos de exilio que besaron pechos.

Hay quienes imaginan el olvido
como un depósito desierto, una
cosecha de la nada y sin embargo
el olvido está lleno de memoria.

Mario Benedetti

 
 










23 mar. 2012


En llamas, en otoños incendiados,
arde a veces mi corazón,
puro y solo. El viento lo despierta,
toca su centro y lo suspende
en luz que sonríe para nadie:
¡cuánta belleza suelta!

Busco unas manos,
una presencia, un cuerpo,
lo que rompe los muros
y hace nacer las formas embriagadas,
un roce, un son, un giro, un ala apenas;
busco dentro mí,
huesos, violines intocados,
vértebras delicadas y sombrías,
labios que sueñan labios,
manos que sueñan pájaros...

Y algo que no se sabe y dice «nunca»
cae del cielo,
de ti, mi Dios y mi adversario.

 

Octavio Paz 






22 mar. 2012



La mariposa volotea
y arde —con el sol— a veces.

Mancha volante y llamarada, 

ahora se queda parada 
sobre una hoja que la mece.

Me decían: —No tienes nada.

No estás enfermo. Te parece.

Yo tampoco decía nada.

Y pasó el tiempo de las mieses.

Hoy una mano de congoja

llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían: —No tienes nada.

No estás enfermo. Te parece.

Era la hora de las espigas. 

El sol, ahora, 
convalece.

Todo se va en la vida, amigos.

Se va o perece.

Se va la mano que te induce. 

Se va o perece.

Se va la rosa que desates.

También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.

Se va o perece.

Pasó la hora de las espigas.

El sol, ahora, convalece.

Su lengua tibia me rodea.

También me dice: —Te parece.

La mariposa volotea,

revolotea,
y desaparece.

 

Mariposa De Otoño 
Pablo Neruda