4 abr. 2013





Ma sí...



Ma sí es una expresión un poco italianizante que puede reemplazarse
ventajosamente con la más castiza: "Bueno, está bien".
Pero el uso de este giro causa un daño mucho más grave que el mero más grave
que el mero deterioro del lenguaje.
Porque quien dice 'ma sí' no solamente está contestando afirmativamente a una
pregunta: Está ortorgando algo que en realidad no quisiera otorgar, está
cediendo a una presión, está renunciando a la lucha, está obrando perezosamente.
Así, podemos observar que nadie se sirve del 'ma sí' para las afirmaciones
entusiastas: Sí, juro; sí, padre; sí, te quiero, no sonarían contundenes si se
transformaran en "Ma sí, juro", o "Ma sí, padre".
Por el contrario incurren en masismo quienes conceden de puro resignados nomás.
"Ma sí, yo me lo como igual"; "Ma sí, deme un Simplex".
La deplorable expresión que hoy nos ocupa, pude utilizarse en infinidad de
situaciones, casi siempre denigrantes.
Trataremos de elucidar someramente las circunstancias más asiduas.
Para dar por concluida una obra defectuosa;

>-Ma sí, yo la dejo como está.

Para continuar fumando uno que está en las últimas;

>-Ma sí, de algo hay que reventar.

Para mantenerse desprolijo y hasta fétido;

>-Ma sí, hoy no me baño tampoco.

Para renunciar a la posesión de un bien en disputa;

>-Ma sí, que se lo meta en la parte de atrás.

Para caer en las garras del vicio;

>-Ma sí, llevame donde quieras.

Para casarse;

>-Ma sí, me caso.

Para hacerse aplazar en un examen;

>-Ma sí, la bolilla catorce que la estudien ellos.

Para poner fina a una discusión difícil;

>-Ma sí, tiene razón.

Para no cambiarse la ropa interior;

>-Ma sí, nadie se va a dar cuenta.

Para conformarse con cualquier basura;

>-Ma sí, antes que estar solo...

Y así se podría seguir indefinidamente. Pero la lectura de estos pocos ejemplos
basta para comprender de detrás de cada pusilámine que cae en el 'ma sí', suele
haber alguien que extrae beneficios de esta actitud pasiva. Cuidado, jóvenes
masistas, basta de resignaciones, nada de renunciar a lo que es justo, caramba.
Piensen en lo que hubiera sido de nuestra patria si durante las invaciones
inglesas los porteños hubieran dicho: "Ma sí, ingleses, españoles... todos son
la misma cosa."






Asentimientos

 Alejandro Dolina




































































No hay comentarios:

Publicar un comentario