4 nov. 2012


Envejecer también es cruzar un mar de humillaciones cada día; 
es mirar a la víctima de lejos, con una perspectiva 
que en lugar de disminuir los detalles los agranda. 
Envejecer es no poder olvidar lo que se olvida. 
Envejecer transforma a una víctima en victimario. 

Siempre pensé que las edades son todas crueles, 
y que se compensan o tendrían que compensarse 
las unas con las otras. ¿De qué me sirvió pensar de este modo? 
Espero una revelación. ¿Por qué será que un árbol 
embellece envejeciendo? Y un hombre espera redimirse 
sólo con los despojos de la juventud. 

Nunca pensé que envejecer fuera el más arduo de los ejercicios, 
una suerte de acrobacia que es un peligro para el corazón. 
Todo disfraz repugna al que lo lleva. La vejez 
es un disfraz con aditamentos inútiles. 
Si los viejos parecen disfrazados, los niños también. 
Esas edades carecen de naturalidad. Nadie acepta 
ser viejo porque nadie sabe serlo, 
como un árbol o como una piedra preciosa. 

Soñaba con ser vieja para tener tiempo para muchas cosas. 
No quería ser joven, porque perdía el tiempo en amar solamente. 
Ahora pierdo más tiempo que nunca en amar, 
porque todo lo que hago lo hago doblemente. 
El tiempo transcurrido nos arrincona; nos parece 
que lo que quedó atrás tiene más realidad 
para reducir el presente a un interesante precipicio.



Envejecer
Silvina Ocampo










4 comentarios:

  1. llevo todo el fin de semana leyendo su antología esencial... alucinando con esta mujer... fascinada con ella...
    y me la encuentro aquí!!!!! me encanta!!!!
    mil gracias (como siempre) por compartir!!!!
    besos!!!

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    Respuestas
    1. ¡¡Qué coincidencia!!

      ¡GRACIAS por la buena onda de siempre!
      ¡Te mando un besote enorme! :)

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