11 jul. 2011



 

"Ella era la pequeña ventanita, el minúsculo agujero luminoso en mi sombría cueva de angustia. Era la redención, el camino de la liberación. Ella tenía que enseñarme a vivir o enseñarme a morir; ella, con su mano segura y bonita, tenía que tocar mi corazón entumecido, para que al contacto de la vida floreciera o se deshiciese en cenizas. De dónde ella sacaba estas fuerzas, de dónde le venía la magia, por qué razones misteriosas había adquirido para mí esta profunda significación, sobre esto no me era posible reflexionar, además daba igual; yo no tenía el menor interés en saberlo. Ya no me importaba en absoluto saber nada, ni meditar nada, de todo ello estaba ya supersaturado, precisamente estaban para mí el tormento y la vergüenza más agudos y mortificantes, en que me daba cuenta tan exactamente de mi propio estado, tenía tan plena conciencia de él. Veía ante mí a este tipo, a este animal de lobo estepario, como una mosca en las redes, y notaba cómo su sino lo empujaba a la decisión, cómo colgaba enredado e indefenso de la tela, cómo la araña estaba preparada para picar, cómo surgió a la misma distancia la mano salvadora. Hubiese podido decir las más prudentes y atinadas cosas acerca de las relaciones y causas de mi sufrimiento, de la enfermedad de mi alma, de mi embrujamiento y neurosis, la mecánica me era transparente. Pero lo que más me hacía falta, por lo que suspiraba tan desesperadamente, no era saber y comprender, sino vida, decisión, sacudimiento e impulso."

El lobo estepario
Herman Hesse

 




11 comentarios:

  1. ay, nina...
    (es todo lo que me sale hoy, ya sabes)

    que fragmento elegiste!

    besos

    ResponderEliminar
  2. Si habrá que leerlo con detenimiento y "deshuesar" cada frase, cada palabra...

    Me dio mucha gracia ver al lobo! porque justo hoy tambien (y por primera vez) mi post tiene una foto con un lobo! =O

    Besotes!

    ResponderEliminar
  3. Ese fue el primer libro de Hesse que leí.
    Después leí casi todos.

    Besos.

    ResponderEliminar
  4. Me encanta Herman Hesse...
    Cuando me sentía en la miseria hablaba y pensaba como el y cuando salia al mundo lo conocía casi a traves de sus ojos...
    lo peor es la satira de su propia alma
    por la cual casi caigo y nadie me reconocería.

    Besos mil.

    ResponderEliminar
  5. Hesse es un encanto. De esa mano hace una divinidad.

    ResponderEliminar
  6. Los personajes de Hesse me parecen inmortales. Sí, hay muchísimos de otros autores que también lo son, que se quedan en nuestra memoria. Pero particularmente creo que los de Hermann Hesse llevan la eternidad consigo mismo, como una característica propia. Un humilde pensamiento. Saludos!

    ResponderEliminar
  7. Excelente. Que gran escritor... Un abrazo!!!

    ResponderEliminar
  8. Es un hermoso fragmento. Gracias por recordármelo. Y las fotos también, hermosas.

    ResponderEliminar
  9. Perdón, no leí, solo quiero decirte que las fotos del posteo son IMPRESIONANTES.

    ResponderEliminar