7 jun. 2011


Cansado.
¡Sí!
Cansado
de usar un solo bazo,
dos labios,
veinte dedos,
no sé cuántas palabras,
no sé cuántos recuerdos,
grisáceos,
fragmentarios.

Cansado,
muy cansado
de este frío esqueleto,
tan púdico,
tan casto,
que cuando se desnude
no sabré si es el mismo
que usé mientras vivía.

Cansado.
¡Sí!
Cansado
por carecer de antenas,
de un ojo en cada omóplato
y de una cola auténtica,
alegre,
desatada,
y no este rabo hipócrita,
degenerado,
enano.

Cansado,
sobre todo,
de estar siempre conmigo,
de hallarme cada día,
cuando termina el sueño,
allí, donde me encuentre,
con las mismas narices
y con las mismas piernas;
como si no deseara
esperar la rompiente con un cutis de playa,
ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
acariciar la tierra con un vientre de oruga,
y vivir, unos meses, adentro de una piedra.


Cansancio
Oliverio Girondo
 



10 comentarios:

  1. La verdad es que a veces yo querría lo mismo.

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  2. Habrá que salirse del envase, haciendo mucha fuerza...

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  3. Jo, qué fuerza, no? También yo me encuentro muy cansado, mucho, después de leer estas letras. Besos

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  4. Por eso, a veces, es bueno alternar conectando con otro cuerpo cercano... Un besoo!!

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  5. Ese es un cansancio que arrastraremos siempre, hasta el fin de nuestros días.Pero,nevitablemente, también lo arrastraríamos siendo otro...
    Beso, Nina

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  6. Genial!! Amo a Girondo!

    este post, y el de hoy ciertamente un placer, una diversidad que recrea el día!

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