17 jul. 2012

"Si escribes en una hoja de papel cuanto ves y piensas, poco a poco la vida parece no transcurrir en el presente: la vas escribiendo, y es como si la vieras ya pasada, muerta, como si vieras en la cara de un niño la cara que tendrá cuando viejo. Escribes la vida, y la vida parece una vida ya vivida. Y, cuanto más te acercas a las cosas para escribirlas mejor, para traducirlas mejor a tu propia lengua, para entenderlas mejor, cuanto más te acercas a las cosas, parece que te alejas más de las cosas, más se te escapan las cosas. Entonces te agarras a lo que tienes más cerca: hablas de ti mismo. Y, al escribir de ti mismo, empiezas a verte como si fueras otro, te tratas como si fueras otro: te alejas de ti mismo conforme te acercas a ti mismo. Ser escritor es convertirse en otro. Ser escritor es convertirse en un extraño, en un extranjero: tienes que empezar a traducirte a ti mismo. Escribir es un caso de impersonation, de suplantación de la personalidad: escribir es hacerse pasar por otro." 

 
Justo Navarro, “El cazador de coincidencias”prólogo a El cuaderno rojo de Paul Auster





















3 comentarios:

  1. Es verdad, y es un proceso increíblemente entretenido y renovador. Siempre es bueno ver como veríamos las cosas desde afuera, si fuéramos otros y no nosotros mismos. Me encantó.

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  2. Tan cierto, me recordó al gran joaquín cantando:
    "Algunas veces vivo, y otras veces,
    la vida se me va con lo que escribo..."

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