7 sept. 2011



Vamos a guardar este día

entre las horas, para siempre,
el cuarto a oscuras, 
Debussy y la lluvia,
tú a mi lado, descansando de amar.
Tu cabellera en que el humo de mi cigarrillo
flotaba densamente, imantado, como una mano
acariciando.
Tu espalda como una llanura en el silencio
y el declive inmóvil de tu costado
en que trataban de levantarse, 
como de un sueño, mis besos.
La atmósfera pesada 
de encierro, de amor, de fatiga,
con tu corazón de virgen odiándome y odiándote.
todo ese malestar del sexo ahíto,
esa convalecencia en que nos buscaban los ojos
a través de la sombra para reconciliarnos.
Tu gesto de mujer de piedra,
última máscara en que a pesar de ti te refugiabas,
domesticabas tu soledad.
Los dos, nuevos en el alma, preguntando por qué.
Y más tarde tu mano apretando la mía,
cayéndose tu cabeza blandamente en mi pecho,
y mis dedos diciéndole no sé qué cosas a tu cuello.
Vamos a guardar este día
entre las horas para siempre.




Vamos a guardar este día
Jaime Sabines



11 comentarios:

  1. La última máscara, será la del amor?

    Besos.

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  2. Afortunadamente hay momentos que pueden guardarse. A veces lo olvido, pero fortuitamente me los encuentro cuando meto la mano en el bolsillo, o en el tacto de las sábanas limpias, o entre las páginas de algún libro. Y tienen esa belleza de la rosa que uno ha dejado secarse entre esas paginas, que en ocasiones impacta con mayor fuerza en los ojos que la de la rosa original. Hermoso poema. Besos

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  3. ¡Este día y tantos otros voy a guardar!

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  4. Días de guardar. Como si de una obligación gustosa se tratara.
    Hermoso, Nina.

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  5. como dice Joven, esas dos películas!!! de las mejores que he visto!

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  6. Me encantó!!!
    Gracias por rescatar estas cosillas...

    Casi primaveral

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  7. Andamos sintiendo nostalgia de la misma película.

    Abrazo.

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