10 abr 2013




el buen clima
es como las buenas mujeres–
no siempre acontece
y cuando lo hace
no siempre
dura.
el hombre es más estable:
si es malo
es mas probable que
se mantenga de esta forma
o si es bueno
puede que siga
así,
pero una mujer
cambia
por
los hijos
la edad
la dieta
las conversaciones
el sexo
la luna
la ausencia o
presencia del sol
o de los buenos tiempos.
una mujer debe ser cuidada
a través del amor
para mantener su subsistencia
en cambio un hombre puede volverse
más fuerte
si es odiado.



bebo esta noche en el bar de Spangler
y recuerdo a las vacas
que alguna vez pinté en clases de Arte
y ellas lucían bien
lucían mejor que cualquier cosa que hay
aquí adentro. bebo en el bar de Spangler
pensando a quién amar y a quién
odiar, pero las reglas se han ido:
amo y odio sólo a
mi mismo—
ellos están ahí, afuera de mí
como una naranja que se cae de la mesa
y se marcha rodando; es lo que tengo que decidir:
matarme o
amarme?
cuál es la traición?
de dónde viene la
información?



libros… como vidrios quebrados:
no me limpiaría la raja con ellos
sin embargo, se hace más
oscuro, puedes verlo?



(bebemos aquí y hablamos
unos con otros
y parecemos saber algo)



compra la vaca con las más grandes
tetas
compra la vaca con las más grandes
ancas



presenten armas.


el barman desliza una cerveza hacia mi
atraviesa el bar
como un corredor olímpico
y ese alicate que es mi mano
la detiene, la levanta,
meado dorado de lerda tentación,
bebo y
me paro allí
el clima, malo para la vacas
pero mi pincel está listo
para trazar
la paja en el ojo de pasto verde
la tristeza se apodera de mi
y me tomo la cerveza al seco
pido otra ronda
rápidamente
para darme el valor y el amor
para
continuar.


9 abr 2013



“La cotidianeidad nos teje, diariamente, una telaraña en los ojos.”



Girondo Oliverio

GRACIAS:   Clau Martel
















8 abr 2013




Nuestro cuerpo sabe articular este difícil párrafo, sabe tratar con escaleras, con nudos, con pasos a nivel, con ciudades, con ríos correntosos, con perros, sabe atravesar una calle sin que nos atraviese el tránsito, sabe engendrar, sabe respirar, sabe dormir, sabe tal vez matar: nuestro cuerpo, no nuestra inteligencia.



Jorge Luis Borges



















7 abr 2013



Les tocó en suerte una época extraña. 
El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. 
Esa división, cara a los catógrafos, 
auspiciaba las guerras.

López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. 
Había estudiado castellano para leer el Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.

Hubieran sido amigos pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. 
La nieve y la corrupción los conocen.
El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender." 


 José Luis Borges




















6 abr 2013





Apareces 

La vida es cierta 

El olor de la lluvia es cierto 
La lluvia te hace nacer 
Y golpear a mi puerta 
Oh árbol 
Y la ciudad el mar que navegaste 
Y la noche se abren a tu paso 
Y el corazón vuelve de lejos a asomarse 
Hasta llegar a tu frente 
Y verte como la magia resplandeciente 
Montaña de oro o de nieve 
Con el humo fabuloso de tu cabellera 
Con las bestias nocturnas en los ojos 
Y tu cuerpo de rescoldo 
Con la noche que riegas a pedazos 
Con los bloques de noche que caen de tus manos 
Con el silencio que prende a tu llegada 
Con el trastorno y el oleaje 
Con el vaivén de las casas 
Y el oscilar de luces y la sombra más dura 
Y tus palabras de avenida fluvial 
Tan pronto llegas y te fuiste 
Y quieres poner a flote mi vida 
Y sólo preparas mi muerte 
Y la muerte de esperar 
Y el morir de verte lejos 
Y los silencios y el esperar el tiempo 
Para vivir cuando llegas 
Y me rodeas de sombra 
Y me haces luminoso 
Y me sumerges en el mar fosforescente donde acaece tu estar 
Y donde sólo dialogamos tú y mi noción oscura y pavorosa de tu ser 
Estrella desprendiéndose en el Apocalipsis 
Entre bramidos de tigres y lágrimas 
De gozo y gemir eterno y eterno 
Solazarse en el aire rarificado 
En que quiero aprisionarte 
Y rodar por la pendiente de tu cuerpo 
Hasta tus pies centelleantes 
Hasta tus pies de constelaciones gemelas 
En la noche terrestre 
Que te sigue encadenada y muda 
Enredadera de tu sangre 
Sosteniendo la flor de tu cabeza de cristal moreno 
Acuario encerrando planetas y caudas 
Y la potencia que hace que el mundo siga en pie y guarde el equilibrio de los mares 
Y tu cerebro de materia luminosa 
Y mi adhesión sin fin y el amor que nace sin cesar 
Y te envuelve 
Y que tus pies transitan 
Abriendo huellas indelebles 
Donde puede leerse la historia del mundo 
Y el porvenir del universo 
Y ese ligarse luminoso de mi vida 
A tu existencia. 


César Moro 
























5 abr 2013



Hasta ese momento había creído que podía permitirse el lujo de recordar melancólicamente ciertas cosas, evocar a su hora y en la atmósfera adecuada determinadas historias, poniéndoles fin con la misma tranquilidad con que aplastaba el pucho en el cenicero.




Julio Cortázar

























4 abr 2013





Ma sí...



Ma sí es una expresión un poco italianizante que puede reemplazarse
ventajosamente con la más castiza: "Bueno, está bien".
Pero el uso de este giro causa un daño mucho más grave que el mero más grave
que el mero deterioro del lenguaje.
Porque quien dice 'ma sí' no solamente está contestando afirmativamente a una
pregunta: Está ortorgando algo que en realidad no quisiera otorgar, está
cediendo a una presión, está renunciando a la lucha, está obrando perezosamente.
Así, podemos observar que nadie se sirve del 'ma sí' para las afirmaciones
entusiastas: Sí, juro; sí, padre; sí, te quiero, no sonarían contundenes si se
transformaran en "Ma sí, juro", o "Ma sí, padre".
Por el contrario incurren en masismo quienes conceden de puro resignados nomás.
"Ma sí, yo me lo como igual"; "Ma sí, deme un Simplex".
La deplorable expresión que hoy nos ocupa, pude utilizarse en infinidad de
situaciones, casi siempre denigrantes.
Trataremos de elucidar someramente las circunstancias más asiduas.
Para dar por concluida una obra defectuosa;

>-Ma sí, yo la dejo como está.

Para continuar fumando uno que está en las últimas;

>-Ma sí, de algo hay que reventar.

Para mantenerse desprolijo y hasta fétido;

>-Ma sí, hoy no me baño tampoco.

Para renunciar a la posesión de un bien en disputa;

>-Ma sí, que se lo meta en la parte de atrás.

Para caer en las garras del vicio;

>-Ma sí, llevame donde quieras.

Para casarse;

>-Ma sí, me caso.

Para hacerse aplazar en un examen;

>-Ma sí, la bolilla catorce que la estudien ellos.

Para poner fina a una discusión difícil;

>-Ma sí, tiene razón.

Para no cambiarse la ropa interior;

>-Ma sí, nadie se va a dar cuenta.

Para conformarse con cualquier basura;

>-Ma sí, antes que estar solo...

Y así se podría seguir indefinidamente. Pero la lectura de estos pocos ejemplos
basta para comprender de detrás de cada pusilámine que cae en el 'ma sí', suele
haber alguien que extrae beneficios de esta actitud pasiva. Cuidado, jóvenes
masistas, basta de resignaciones, nada de renunciar a lo que es justo, caramba.
Piensen en lo que hubiera sido de nuestra patria si durante las invaciones
inglesas los porteños hubieran dicho: "Ma sí, ingleses, españoles... todos son
la misma cosa."






Asentimientos

 Alejandro Dolina