14 nov 2012



Y sabiendo que como siempre me costaba mucho menos pensar que ser.





Julio Cortázar












13 nov 2012




Defensa de la alegría

a trini

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.


Mario Benedetti 














12 nov 2012




Tenemos que apurarnos hacia el encuentro, porque en nuestro caso el futuro es un inevitable desencuentro.




La Tregua
Mario Benedetti



"DESENCUENTRO" ADELA CASADO















11 nov 2012


Yo no estoy soñando, lo recuerdo, olvidé cómo se soñaba; quizás esto sea un mar, bien puede ser la tierra, encima el cielo deshaciendo su cabellera.

Esto no es un mar sin olas, es una lámina descolorida, un día muerto por dagas invernales, un día fusilado por lluvias.

De pronto lo rompen manotazos de campanas, tictaqueos de sombras, y se cierra como una cuchillada de trenes oxidados devorando las cerezas maduras del sol.

Propicio tiempo para levantar cruces de barro en el pecho de mapuches asesinados, para los caballos crepusculares que se extravían en las acequias.

Ya lo sé, debo escaparme de los ahogados que flotan en los pozos, voy a beber grandes tragos de poemas silvestres veo desde el umbral al atardecer mordiendo plazas,

aferrándose gelatinosamente a los tejados rotos, hasta caer junto a muchachas desfloradas en graneros solitarios a las antiguas bodegas de la noche.

Pálidamente las horas se reúnen a jugar a las cartas en torno a la mesa de los días, desconozco el tren que me dejó entre ellas, viéndolas alimentarse de cantos estrangulados, persiguiendo a mis amigos, arrastrándolos en el río del tedio.

Yo no sueño, todo cuanto veo es cierto, ellos pasan del brazo de mujeres desdentadas, riendo largamente.

Una ola invade mi habitación, recuerdo a mi vecina cantando hasta que el cielo le llenaba las manos de azul, yo no besé esas manos, yo tenía al viento cordillerano arañándome, y la muerte oculta tras viejas y profundas fotografías.


Aferrado a un puente de madera, inclinado sobre las venas turbias de la noche pasan botellas vacías, libros oxidados de relecturas, el barrio de las prostitutas pobres donde cierro los labios por no decir mi nombre.

No es nada esto, sólo que a veces siento temor de saber quién soy verdaderamente.

Me gustaría despertar con los labios húmedos como después de los largos besos de las sabias primas, como si estuviese tomando café servido por mis hermanas.

Pero si abro los ojos también estaré sumergido, pues la lluvia hace girar su pausado gramófono, mientras hay un nevar de alas deshechas por los días, velorios humedecidos de vino, y esta mano helada en mi garganta, helada como parroquias y confesionarios que no se desprende, si la pudiese deshacer un brillar de días felices.

Ahora lo sé, he estado siempre despierto, mirando silenciosamente la estación sumergida donde los huesos de las nubes hilachean los árboles.

Alguien me debe esperar -quizás algunos muertos- pues voy hacia las chimeneas rústicas, los aserraderos vacíos, las grandes, prestigiosas casas de madera sureña venidas abajo como flores destrozadas por los duros dientes del olvido, y busco el sol en los huertos cuyos párpados lo esconden.

Todo me espera en la estación sumergida, nuevamente, en la empapada de malezas, la crecida de sueños angustiados y torvos, mientras el tiempo detenido cierra sus pesados portones y confusamente respira en el mar del invierno.



En el mudo corazón del bosque
Jorge Teillier







10 nov 2012




Vayan al Tibet. 
Monten en camello. 
Lean la bíblia. 
Tiñan sus zapatos de azul. 
Déjense la barba. 
Den la vuelta al mundo en una canoa de papel. 
Suscríbanse al Saturday Evening Post. 
Mastiquen sólo por el lado izquierdo de la boca. 
Cásense con una mujer que tenga una sola pierna 
y aféitense con navaja. 
Y graben sus nombres en el brazo de ella.

Lávense los dientes con gasolina. 
Duerman todo el día y trepen a los árboles por la noche. 
Sean monjes y beban perdigones y cerveza. 
Mantengan la cabeza bajo el agua y toquen el violín. 
Bailen la danza del vientre delante de velas rosas. 
Maten a su perro. 
Preséntense al Alcalde. 
Vivan en un barril. 
Pártanse la cabeza con un hacha. 
Planten tulipanes bajo la lluvia.

Pero no escriban poesía.



CONSEJO AMISTOSO A UN MONTON DE JOVENES 
de Charles Bukowski



GRACIAS:  Corina Iglesias
















9 nov 2012




Vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo
hay tanto siempre que no llega nunca
tanta osadía tanta paz dispersa
tanta luz que era sombra y viceversa
y tanta vida trunca
vuelvo y pido perdón por la tardanza
se debe a que hice muchos borradores
me quedan dos o tres viejos rencores
y sólo una confianza
reparto mi experiencia a domicilio
y cada abrazo es una recompensa
pero me queda / y no siento vergüenza /nostalgia del exilio
en qué momento consiguió la gente
abrir de nuevo lo que no se olvida
la madriguera linda que es la vida
culpable o inocente
vuelvo y se distribuyen mi jornadalas
manos que recobro y las que dejo
vuelvo a tener un rostro en el espejo
y encuentro mi mirada
propios y ajenos vienen en mi ayuda
preguntan las preguntas que uno sueña
cruzo silbando por el santo y seña
y el puente de la duda
me fui menos mortal de lo que vengo
ustedes estuvieron / yo no estuve
por eso en este cielo hay una nube
y es todo lo que tengo
tira y afloja entre lo que se añora
y el fuego propio y la ceniza ajena
y el entusiasmo pobre y la condena
que no nos sirve ahora
vuelvo de buen talante y buena gana
se fueron las arrugas de mi ceño
por fin puedo creer en lo que sueño
estoy en mi ventana
nosotros mantuvimos nuestras voces
ustedes van curando sus heridas
empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses
vuelvo con la esperanza abrumadora
y los fantasmas que llevé conmigo
y el arrabal de todos y el amigo
que estaba y no está ahora
todos estamos rotos pero enteros
diezmados por perdones y resabios
un poco más gastados y más sabios
más viejos y sinceros
vuelvo sin duelo y ha llovido tanto
en mi ausencia en mis calles en mi mundo
que me pierdo en los nombres y confundo
la lluvia con el llanto
vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo.


Quiero creer que estoy volviendo
Mario Benedetti










8 nov 2012





Gracias aroma 
azul, 
fogata 
encelo. 
Gracias pelo 
caballo 
mandarino. 
Gracias pudor 
turquesa 
embrujo 
vela, 
llamarada 
quietud 
azar 
delirio. 
Gracias a los racimos 
a la tarde, 
a la sed 
al fervor 
a las arrugas, 
al silencio 
a los senos 
a la noche, 
a la danza 
a la lumbre 
a la espesura. 
Muchas gracias al humo 
a los microbios, 
al despertar 
al cuerno 
a la belleza, 
a la esponja 
a la duda 
a la semilla 
a la sangre 
a los toros 
a la siesta. 
Gracias por la ebriedad, 
por la vagancia, 
por el aire 
la piel 
las alamedas, 
por el absurdo de hoy 
y de mañana, 
desazón 
avidez 
calma 
alegría, 
nostalgia 
desamor 
ceniza 
llanto. 
Gracias a lo que nace, 
a lo que muere, 
a las uñas 
las alas 
las hormigas, 
los reflejos 
el viento 
la rompiente, 
el olvido 
los granos 
la locura. 
Muchas gracias gusano. 
Gracias huevo. 
Gracias fango, 
sonido. 
Gracias piedra. 
Muchas gracias por todo. 
Muchas gracias. 
Oliverio Girondo, 
agradecido.


Gratitud
Oliverio Girondo